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Inteligencia Emocional para PAPÁS ¿Cómo hacerle?

Mi camino hacia el aprendizaje de las emociones empezó cuando estudié Mindfulness, un módulo entero que duró tres meses fue para aprender sobre emociones. Y aún cuándo había escuchado desde los 90’s del término Inteligencia Emocional, y hasta me había leído el libro de Daniel Goleman, no había repercutido mucho en mi vida, honestamente.

Lo que más me impactó fue entender que las emociones DOMINAN nuestra vida, así de fácil. Uno literal puede tener una MEJOR  o PEOR  vida si es capaz de controlar sus emociones. Pero para controlar las emociones, es indispensable tener consciencia de ellas. Y es ahí dónde empezaba el ruido, antes me sonaba ilógico que no fueras consciente de tus emociones.

¡¡Claro que me doy cuenta de mis emociones!! ¿Cómo no voy a saber si estoy feliz, triste o enojada?… ¿A quién se le ocurría semejante idea?

Y pues al ahondar más en el tema fui descubriendo que era cierto, y que una emoción con la que enmascaro casi todas las demás es la alegría, o mejor dicho está “felicidad ilusoria” en la que me quiero mantener para no contactar con la tristeza o el enojo, y fue hasta que lo comprendí que la película de “Intensamente” de Disney Pixar me hacía todo el sentido. Era literal la historia de mi vida, destrozando a todos y a todo con tal de parecer “felíz”.

El otro aprendizaje significativo fue que sólo basta un cuarto de segundo para que “explote” una emoción y ya no tengas mucho control sobre de ella y menos sobre de ti… Y claro que me había pasado ese momentito en el que “ALGO”  me dice detente, y la otra vocecita dice, noooooo, sigue no te dejes… y escuchaba a la vocecita loca y neurótica, falta de madurez y con una huella de abandono enoooooorme, y zaz…. Mi reacción es totalmente DESTRUCTIVA.

Bueno, la teoría ya estaba, comprendí muchos conceptos. Sin embargo, no podía parar. Por mi temperamento, estilo de comportamiento, personalidad o como quieras llamarle, tiendo a la ira, estoy consciente y es algo que estoy trabajando. Pero esa era justo la pregunta…

¿Cómo me hago consciente? ¿Cómo paro?

El momento  EPIFÁNICO como casi todos mis grandes aprendizajes de vida, no sé por qué insisto en aprender así, fue en una crisis. En una en dónde no pude controlarme y terminé en un pleito con mi hijo mayor ya casi pre-adolescente, que acabó con su papá viniendo por él y por su hermano porque yo estaba en verdad mal. Y se fueron por unos días, así que en cuanto cerré la puerta, me solté llorando hasta que se me acabaron las lágrimas…

Y de ahí surgió E-MOTUS, porque lo que más me recriminaba a mi misma era la falta de pericia en mi inteligencia emocional y por el otro ¿Cómo no había podido enseñarles TOOOODO lo que había aprendido en mis innumerables cursos a mis hijos? Pero no sabía cómo… y de pronto llegó la idea, mandada desde ESE LUGAR en dónde se crea la magia…

Llevaba para entonces 8 años haciendo capacitación a través del juego para grandes corporativos. Esa era la respuesta, si lograba que los adultos aprendieran a través del juego, pues aún mejor con los niños.

Y el primer paso fue diseñar el primer juego de una serie de varios que por el momento siguen en mi cabeza. E-MOTUS fue creado en su primer versión pata ser un juego de mesa que en realidad es una herramienta para practicar, ya que hoy entiendo que es sólo la práctica la que hace al maestro. Y los resultados que he visto en casa son sorprendentes, empezando por mí…

Sí podemos ser más asertivos con nuestras emociones, pero no sucede por arte de magia. Y sí vale la pena hacer el esfuerzo. Así que puedes optar por cualquier camino, pero asegúrate de hacerlo constantemente, y de una forma en que te AGRADE… eso hará más EFECTIVO el resultado.

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