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La magia NO es magia en Constelaciones Familiares.

Recuerdo todavía mi primer acercamiento con las Constelaciones Familiares, era una terapia de grupo, en dónde un participante pasaba al centro y escogía quién representaba uno o varios personajes de su historia familiar, ahí nunca nos dijeron que eso era Constelaciones, pero quede asombradísima con lo que veía sesión tras sesión, y no sólo eso, las personas que tenían el valor de pasar, (se requería valor la verdad, tu historia quedaba al descubierto por completo y siempre había dolor y llanto), invariablemente daban un salto cuántico en su actitud, en su felicidad, sus temas se resolvían como por arte de MAGIA… Muy muy impresionante.

Años después, una amiga me dijo que si la acompañaba a una sesión de Constelaciones, me contó que lo guiaba una de las voluntarias a un curso al que asistíamos juntas, y que además ella era una de las MEJORES consteladoras en México, acepté, tenía curiosidad de ver de qué se trataba. Fue un día que no olvidaré mientras viva, lo que vi todavía al día de hoy me da vueltas en la cabeza, era el mismo ejercicio de aquella terapia grupal que tomaba, y entonces supe que esto era especial, no tenía idea cómo funcionaba, pero con muy poca información los MEGA NUDOS en los que las personas estaban involucradas salían a la luz como si “ALGO” se comunicará con el grupo y con la Consteladora. La gente caía al suelo, se revelaban “secretos familiares” tremendos, había drama, llantos, verdades muy difíciles de aceptar. Muy muy muy loco… De verdad que si no hubiera estado ahí presenciándolo y me lo hubieran contado, jamás lo hubiera creído.

Pasaron un par de años más y un día me llamo Bety, “LA CONSTELADORA”, y así lo pongo con mayúsculas porque la admiro y la respeto taaaanto, que no me alcanzan las palabras para agradecerle todo lo que me ha enseñado. En esta llamada me invitó a un Curso para una formación como Facilitadora, y cuando me explicaba de qué iba, me dijo que esto era un llamado, me preguntó que si lo sentía, y en ese momento, el corazón me latía súper especial, claro que sentí el llamado, no lo dude ni por un instante.

Lo que aprendí durante ese año de clases, es algo que me siento con el compromiso de compartir, no es MAGIA, simplemente son leyes de vida, que no entiendo porqué NADIE NOS ENSEÑA… Tengo que confesar que a mi siempre me da un poco de miedo constelar, siento que no lo voy a pasar tan bien. Es como enfrentarte a la VERDAD VERDADERA, y a veces no es fácil. Sin embargo las pocas veces que lo he hecho, he avanzado a nivel cuántico, y justo eso es lo que vi en aquel grupo de terapia grupal. Resuelves temas que vienes arrastrando de generaciones atrás en tu familia. No veo como ningún otro tipo de terapia te ayude de esa forma, no es posible, no trabajan a ese nivel. A lo mejor hay personas que opinan que es tan impresionante que es una cosa del diablo… y nada más alejado de la realidad.

Yo , la verdad es que casi no facilito constelaciones familiares, me gustan más las empresariales, sin embargo, lo que sí siento como este “LLAMADO”  del que me hablaba Bety, es el de compartir la teoría que hay detrás, y eso lo voy a ir haciendo poco a poco. Así que en el siguiente blog empezaremos a desmenuzar poco a poco mucho de este:

GRAN CONOCIMIENTO que he tenido la fortuna de recibir.

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