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Mejor mamá únicamente si eres mejor TÚ

Mi camino de crecimiento empezó con una serie de tropiezos tanto personales como profesionales. Los cuáles agradezco profundamente porque fueron mis momentos “Kensho”, que quiere decir crecer a partir del sufrimiento. La verdad hoy lo agradezco, porque puedo ver la vida desde una perspectiva más responsable, entendiendo que solo YO tengo el control de lo que sucede en mi vida y cómo lo interpreto, soy una persona más resiliente y definitivamente más feliz.

Sin embargo, estoy convencida de que esa no es la forma más agradable de crecer y es por eso que mi propósito de vida es compartir herramientas sencillas, y fáciles de llevar a la práctica, para que muchos otros tengan un proceso más fácil y de preferencia a una edad  más temprana.

Y son mis hijos mi máxima inspiración para desarrollar juegos y cursos online, que desde mi punto de vista son la nueva realidad. La educación por fin se empieza a transformar. Lo estoy empezando a presenciar, y eso me da un gusto enorme.

Regresando un poco a mi historia en la primer parte del camino me di cuenta que el origen de muchos de mis auto sabotajes los realizaba con base en mis creencias, y que éstas eran el producto de haber crecido en una familia disfuncional, enormemente disfuncional, pero hoy me doy cuenta que el 99% de las familias son disfuncionales, así que mi reflexión es que es una cadena que sólo para cuándo alguien de la familia decide cambiar, modificar sus creencias, sanarse y hacerlo diferente. Y ese el reto que te propongo hoy. Tú puedes ser esa valiente de la familia que se atreve, que toma el toro por los cuernos y decide cambiarse a si misma, para que entonces hacia abajo ya no sigan pasando los “errores”! de generación en generación.

Tengo que advertirte, el camino al principio es doloroso, sin embargo llega a convertirse en un hábito al que le encuentras un gusto enorme, porque además te da mucho, conforme vas avanzando te das cuenta que la vida no es tan adversa como parece, que TÚ siempre tienes las herramientas no para cambiarla sino para ver los regalos más ocultos, esos que no están a simple vista, esos que para apreciarlos requieres ponerte unas gafas de la felicidad… Entonces lo que se transforma es tu visión de la vida y es justo ahí dónde empieza la magia…

 

¡¡Acompañame, hagamos alquimia y transformemos el mundo empezando por nosotras!!!

 

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