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Salvo a mi niña y salvo a todos los niños de mi vida.

Y si, creo que esa sería la última reflexión… sobre todo pensando que los principales niños de mi vida son mis hijos, las principales víctimas de mis heridas de la infancia… Suena fuerte pero es muy cierto… Por eso mi insistencia en el tema, porque cuando lo estructuro para compartirlo en mis vídeos, lo reflexiono mejor y lo asimilo un poco más cada día… y cada paso que doy hacia la sanación es un salva vidas para ellos… así que un, dos, tres por mi y por todos los niños de mi vida…

Y todo empezó un día que venía en el coche, me llama “La Facilitadora de Constelaciones familiares” que me había dejado impactada con una sola sesión a la que había asistido como ayudante… vaya ni siquiera yo había constelado una sola vez en mi vida, pero al asistir a dicha sesión me di cuenta que al arreglar lo de atrás, se arregla el presente, como “por arte de magia”, es algo impresionante. La llamada era para invitarme a un curso para ser facilitadora de Constelaciones Familiares y después de una breve explicación, me pregunta que si estaba interesada, que esto es como un “llamado” que si lo siento….

¡Vaya! En ese instante supe la respuesta… ¡¡¡Claro que sentía el llamado!!! Lo sentía desde el fondo de mi ser…

Empezamos las clases, eran los sábados desde temprano hasta las 3pm… Ufff cada clase era una revelación tras otra… Algunas cosas las había leído en algún libro y entonces resonaban más fácilmente que otras, pero todas me provocaban una serie de reflexiones sobre la vida misma, pero muy en especial pensaba una y otra vez en mi sistema familiar.

Hubo esta clase en particular, trataba de cómo al “terminar” una relación muy significativa, en dónde te ibas a casar o estuviste casado con alguien y no había habido un cierre adecuado, y te quedabas como ahí, sin terminar, pensando toda la vida en lo que hubiera sido y no fue, te destrozabas la vida, porque la “MIRADA” se quedaba hacia esa persona que no lograste dejar ir, lo cual hace imposible que puedas mirar a una nueva pareja, aún y cuando la tienes, no puedes verla, porque tus ojos están puestos en “ esa otra persona” que se fue… La nueva pareja al no ser vista , busca en otras personas la mirada que la haga sentirse reconocida….Y los hijos de la “nueva relación” siempre van a ver hacia dónde ve la mamá… y entonces no pueden mirar a su padre… Me quedé en shock… Esa era la historia de mi mamá…

Mi mamá pobre víctima a la que mi papá le puso “el cuerno”, tooooooda la vida. Y ella sufría tanto y lloraba, al principio, cuando se enteró, mi hermano y yo la veíamos, y le preguntábamos porqué lloras, y ella siempre contestaba que estábamos muy chicos para entender, pero como no tenía amigas y no quería decir nada a su familia, pues un día no pudo más y nos reveló sus “amarguras”, nos dijo lo mucho que la “hacía sufrir” mi papá y después de eso nos agarró de sus “Confidentes” para contarnos cada detalle morboso de las “aventuras románticas” de mi papá… yo no podía dar crédito, mi papá hasta ese momento era mi “Príncipe Azul”, la mejor persona del mundo. A mis 6 años no podía existir un mejor “Hombre” que él…. La verdad fue demasiado dura… Empecé a “sufrir en silencio”… fue la peor “traición”, que vino acompañada de un “Su papá va a tener un hijo con la “Otra” y a ese hijo si lo quiere, no como a ustedes, “él no quería que ustedes nacieran”… cada “revelación” dolía más que la anterior… Dentro de mi fue creciendo un odio y resentimiento hacia los “hombres”… claro no fue consciente, si no hasta mucho años después que en terapia conté ésta historia…

Elena (mi terapeuta estrella) me cuestionó: ¿Porqué crees que tu mamá es una pobre víctima de las circunstancias?, no entendía muy bien porqué me hacía esa pregunta… era obvio, mi mamá  era la más abnegada de las mamás, prácticamente un ser perfecto y maravilloso que nos había entregado su vida, la mejor mamá, la mejor esposa, a la que la habían traicionado y a pesar de todo ese dolor, ella se había quedado en un muy mal matrimonio por nosotros, para que no nos faltara un padre… ¿Cómo que porqué era una víctima?

Y entonces la respuesta me voló la mente, me dijo: ¿No ves que tu mamá es la “mala del cuento”? Whaaat???? Si, replicó… ella pudo tomar otra decisión, simplemente no tuvo el valor de irse, de “no aguantar las traiciones”, a pesar de los malos tratos ella quiso quedarse y no por ustedes, si no porque no tuvo el valor de hacerlo diferente, y no sólo se quedó a “sufrir por su propio gusto” si no que además tomó venganza a través de ustedes… sembrar el odio hacia su papá fue su forma de desquitarse…

Bueno, sobra decir que salí del consultorio y no sabía si reír o llorar… Y no fue sino hasta que tomé esa clase en Constelaciones familiares que lo entendí todo… mi mamá se quedó ciclada con el novio con el que se iba a casar antes de mi papá, una historia de amor hermosa que ella misma me contó miles de veces… pero no se dio… y esa sola historia me llevaría tres cuartillas más, digamos que no se pudo, aunque los dos se amaban locamente… Entonces aparece mi papá y ella se casa más por despecho que por amor, aún así nunca quita su “mirada” de su ex…. Y el resto ya lo conté… Esa clase lo explicó todo….

Salí corriendo a explicarle a mi mamá lo que había aprendido, que las infidelidades de mi papá en cierta forma ella las había provocado, que él lo único que siempre quiso fue ser visto, reconocido y amado por ella… ella se puso a llorar y admitió que era cierto… que cuando ella era cariñosa y amorosa, él se portaba excelente con ella… y de pronto después de años de rencores y quejas, por fin vi en sus ojos una chispa de reconciliación, de parar el odio, de tomar responsabilidad, de entender que ella también había provocado de alguna forma las “infidelidades”…  Por supuesto no duró mucho, porque ya hemos dicho que hacer consciencia de lo que pasa y desde dónde lo haces no es suficiente para generar cambios…

Pero fue lindo, sobre todo para mí… porque a través de esa comprensión he podido redimensionar la “imagen tan dañada” que tengo sobre el sexo masculino… y cada vez comprendo mejor la frase de uno de mis maestros “ Cada quién tiene las mejores razones para hacer lo que hace” y desde ahí no puedes juzgar, porque no sabes, porque no viviste su historia…

Y porque lo único que puedes cambiar es a tu propia persona y re-significar el pasado a través de una mirada sin juicios y compasiva…

Así que salvar a mi niña, tiene más que ver con cómo puedo ver el pasado desde otra perspectiva, más que cambiar de raíz las cosas que hago día a día desde la niña herida… porque hacerlo desde ahí me provoca sufrimiento y malestar, últimamente he descubierto que cuando algo me hace sentir mal o me genera sufrimiento es la niña reclamando y “juzgando”… entonces todo cobra otra dimensión… respiro profundo, la abrazo, y le digo que todo va a estar bien, que hoy yo soy la adulta, que yo me hago cargo, que la amo, que nos cuido y que estamos bien…

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